El término “talento” proviene del griego talanton, que en la antigua Grecia hacía referencia a una unidad monetaria equivalente 26 kilogramos de plata. Era la unidad monetaria más alta de los griegos, con un valor de 6.000 dracmas (una cantidad increíblemente grande si se compara con un salario promedio de la época, que consistía en 1 dracma).

El gran valor que encierra este concepto se refleja hoy día en el significado de la palabra talento. Ser talentoso significa tener gran riqueza, al menos en lo que a habilidades se refiere.

Por otro lado, en psicología el talento se define como la capacidad general superior a la media de una persona para resolver problemas. En el ámbito laboral se habla mucho más sobre los talentos que se requieren para desempeñar determinadas actividades. En comparación con otras personas, los empleados talentosos resuelven problemas complejos de manera más ágil, eficaz y sencilla, lo que los hace sobresalir. Pero ¿cuáles son los tipos de talentos? Marca tu lista de talentos que posees.

¿Qué tipos de talentos hay?

Entre las habilidades y fortalezas que configuran los distintos tipos de talentos se encuentran las siguientes:

  • Hablar en público: implica ser capaz de comunicar ideas de forma oral ante un grupo de personas
  • Escritura: supone poder comunicarse de manera correcta usando la palabra escrita
  • Autogestión: capacidad de tomar decisiones y asumir las tareas propias
  • Comunicación: habilidad para comunicarse de forma eficaz a través de diferentes medios
  • Pensamiento crítico: dudar de las afirmaciones que comúnmente se consideran verdaderas para elaborar nuevas hipótesis
  • Toma de decisiones: elegir entre varias opciones la que se considera más correcta
  • Investigación: capacidad de análisis y estudio
  • Relajación: capacidad para poder desconectar de las responsabilidades y reducir así los niveles de estrés
  • Visión analítica: capacidad para estudiar las cosas desde diferentes pustos de vista
  • Atención al detalle: cuidar tanto los aspectos granves y visibles como los aspectos pequeños y menos importantes de las tareas a realizar
  • Sentido del humor: capacidad para no agobiarse y no tomarse las cosas demasiado en serio
  • Empatía: ser capaz de ponerse en el lugar de los demás
  • Creatividad: idear cosas nuevas
  • Innovación: llevar a la práctica la creatividad
  • Idiomas: hablar diferentes lenguas
  • Excelencia académica: contar con una buena formación y tener interés en seguir formándose
  • Entusiasmo: ilusión y motivación por hacer las cosas
  • Energía alta: estar motivado para afrontar las tareas
  • Habilidades de negociación: capacidad para llegar a acuerdos
  • Identificar fortalezas y debilidades: implica un alto conocimiento de uno mismo y del entorno
  • Liderazgo: ser capaz de convertirse en un ejemplo a seguir
  • Escucha activa: prestar atención a las opioniones e ideas de los demás
  • Persuasión: ser capaz de convencer a los demás
  • Habilidad para lidiar con el fracaso: resistencia a la frustración
  • Proactividad: capacidad para hacer algo motu proprio
  • Planificación estratégica: habilidad para pensar y diseñar un plan de acción
  • Intuición: dejarse guiar, en ocasiones, por la parte más insconsciente del cerebro
  • Imaginación: capacidad para desarrollar nuevas ideas
  • Productividad: capacidad de trabajo
  • Gestión del tiempo: organizar bien las tareas y establecer un orden de prioridades
  • Capacidad para detectar nuevas tendencias: implica estar atento al entorno, analizarlo y dejarse llevar también un poco por la intuición
  • Inspirador: ser un ejemplo para los demás
  • Gestión de proyectos: poder gestionar diferentes tareas

Fuente: Guía Universitaria