Hoy día la actitud y disposición que se tiene hacia el aprendizaje de nuevos idiomas es completamente diferente. Conocer una nueva lengua nos permite, además de comunicarnos con más personas, conocer más de cerca esa cultura, cómo piensan. Y, lo que es mejor, aporta una serie de beneficios sociales, psicológicos y cognitivos.

1. Optimiza el cerebro

Cuando se aprende un segundo idioma, los centros del lenguaje en el cerebro crecen, siendo uno de sus principales beneficios. Así, cuanto más se aprende, más áreas cerebrales crecen. En este sentido, el investigador de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Albert Costa, se ha dedicado a estudiarlo.

Este investigador compara aprender un idioma con practicar un deporte. Costa asegura que “parece que hay áreas que tienen más materia gris, más densidad de neuronas, en las personas que hablan dos idiomas. Al igual que un jugador de tenis desarrolla el músculo, hablar idiomas es una gimnasia mental. El bilingüismo esculpe el cerebro“.

2. Retrasa la demencia

Cada vez más académicos y expertos en el tema consideran que el bilingüismo puede incrementar nuestra capacidad de reserva cognitiva. Este “almacén” que tiene el cerebro se forma mediante todas las experiencias estimulantes que hemos desarrollado en nuestra vida. Por ejemplo, estudiando, tocando instrumentos musicales, leyendo, o aprendiendo nuevos idiomas.

Así, numerosas investigaciones han relacionado el bilingüismo con la reserva cognitiva y, por consiguiente, han visto que está asociado con un retraso de la aparición de la enfermedad de Alzheimer hasta cinco años. Igualmente, cuanto más alta es esta capacidad de reserva cognitiva, mayor retraso se produce también en la aparición del deterioro cognitivo producido por el envejecimiento.

3. Oír mejor

Ser bilingüe puede conducir a la mejora de las habilidades auditivas. Puede resultar increíble, pero esto se debe a que el cerebro aprende a discriminar mejor los sonidos, de cara a diferenciar fonemas en una y otra lengua. Así, el nivel de precisión es tal que las personas bilingües son capaces de distinguir exactamente dos ruidos distintos.

Incluso un estudio realizado en el Reino Unido ha encontrado que los niños bilingües prestan más atención a los discursos de los demás que sus pares monolingües, así como perciben mejor los cambios inesperados en el habla. Además, este incremento en la atención parece ser que es similar en la adultez.

4. Ser más sensible a aprender más idiomas

Aprender un segundo idioma no sólo aporta los beneficios asociados a ese aprendizaje, sino que además facilita aprender más idioma. Así es que los bebés que se crían en hogares bilíngües, pueden distinguir idiomas que ni siquiera han escuchado antes. De esta forma, la mayor facilidad de discriminación de sonidos hará más fácil aprender nuevas pronunciaciones y a manejarse más rápido con el nuevo lenguaje.

Así, por ejemplo, sólo la exposición a los diferentes sonidos en español y catalán, les ayuda a establecer la diferencia entre inglés y francés.

5. Ampliación de la memoria

Hablar más de un idioma supone que la persona tiene que tener una buena habilidad para manejar varias fuentes de información a la hora de realizar una tarea. En ello consiste la memoria de trabajo, la encargada de almacenar temporalmente información para poder procesarla. Es fundamental en muchas tareas. Por ejemplo, el cálculo mental, relacionar conceptos, e incluso para interactuar con las personas.

Así, una investigación de la Universidad de Granada y de la de York (Canadá) ha encontrado que los niños criados en un ambiente bilingüe tiene una memoria de trabajo más amplia, más eficaz. Es decir, son capaces de manejar mejor la información a la hora de trabajar con ella.

Fuente: La mente es maravillosa